Con el ritmo acelerado de los tiempos que corren, muchas veces comer saludable puede parecer imposible. Te presentamos 15 maneras de lograrlo.

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No es ningún secreto que una buena alimentación ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, mejorar el desarrollo físico y mental y aumentar la productividad.

Si deseas mejorar tu alimentación pero te cuesta incorporar hábitos saludables en tu día a día, sigue estos sencillos trucos y verás que es más fácil de lo que parece.

1. Elige comer frutas enteras

Cuando, en lugar de comer la fruta directamente, tomamos jugos, perdemos las fibras y la mayoría de nutrientes que son los que se encuentran en su pulpa y piel.

2. Consume yogur natural

Los yogures saborizados contienen muchísima más azúcar y colorantes. En cambio, el yogurt natural es la opción más saludable, con menos ingredientes y mucha menos azúcar.

Si quieres darle un toque dulce, agrégale miel, granola o frutas. Tu cuerpo te lo agradecerá.

3. Reduce el consumo de azúcar

Un adulto debe consumir entre 6 y 8 cucharadas de azúcar como máximo. Esto representa entre 26 y 34 gramos. Comer más de esto puede conducir a obesidad, diabetes y otros problemas de salud.

4. Elige el chocolate amargo

El chocolate amargo, a diferencia del chocolate con leche, cuenta con mayor cantidad de cacao puro, tiene menos grasa, y lo mejor es que está cargado de nutrientes que benefician a tu cuerpo.

Asegúrate de consumir moderadamente solo aquellos que contengan más de 65% de cacao.

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5. No compres aderezos

Para condimentar las ensaladas, es mejor hacerlo con aderezos preparados en casa. Los que venden en el supermercado están llenos de grasas saturadas, sodio, azúcar, calorías, y exactamente todo lo que no quieres consumir cuando buscas una comida sana.

Acostumbra a tu cuerpo a comer más saludable, sin disfrazar el sabor de los alimentos. Una ensalada con aceite de oliva, sal y pimienta es una delicia.

6. No compres salsas

La mayoría de las salsas envasadas contienen una cantidad enorme de azúcar añadida entre sus ingredientes, a lo que se le suman números altos de sodio y aceites que no son para nada saludables.

Por otro lado, las salsas hechas en casa saben mejor, son más auténticas, y no solo terminan siendo más sanas, sino económicas.

7. Dile adiós a las gaseosas

Las gaseosas están llenas de azúcar. Si te cuesta mucho tomar solamente agua, prueba reemplazando las gaseosas por agua con gas, que tiene un efecto refrescante y saciador sin sumarle azúcar a tu cuerpo.

8. Reemplaza los tragos

Si sales a tomar algo con amigos, reemplaza los tragos como Daiquiris o Margaritas por opciones sin azúcar, como vino tinto.

9. Agrega frutas a tu agua

Esta es la mejor manera de darle un giro a tus bebidas, pues estarás tomando agua (que es algo necesario en tu día a día), consumiendo frutas, y mejorando el sabor del líquido.

10. Deja la comida procesada

Hablamos de enlatados, ensaladas en bolsas, comidas congeladas y/o de microondas. Todos estos alimentos tienen una lista enorme de ingredientes y aditivos sospechosos que no suelen ser beneficiosos para tu salud, esto sin nombrar las alarmantes cantidades de sodio y azúcar. Elige opciones más naturales y sin aditivos.

11. Revisa las etiquetas

Algunas empresas disfrazan el contenido de azúcar de sus productos llamándolo de otras maneras. Jarabe de maíz, sirope, galactosa, dextrosa, sacarosa…. todas son azúcar. De hecho, muchos usan más de una de estas en las etiquetas. Presta atención.

12. Usa semillas de chía

Las semillas de chía son altas en Omega-3, fibra, antioxidante, calcio y proteínas. Además, cada semillita se expande cuando las comes, es decir que te sentirás más satisfecho al comerlas y no tendrás necesidad de buscar un postre. Incluso se las puedes agregar a un vaso con agua.

13. Cambia tu consumo de café

Si eres de las personas que no puede dejar el café, por lo menos revisa tu consumo del mismo. Intenta acostumbrarte a tomar café negro sin azúcar y sin crema o leche, de esta manera evitarás sumar grasas y calorías vacías.

Si no te gusta el café negro, o no te sientes preparado para dar este paso, cámbiate a la leche de almendra o de soja. Otro truco es echarle una pizca de canela en polvo: la canela además de darle un toque delicioso al café te ayuda a controlar los niveles de colesterol.

14. Hornea en vez de freír

Sí, prender y calentar el horno podría tomar un poquito más de tiempo que llenar una sartén de aceite, pero es un hábito que vale la pena. Los vegetales, pollos, y pescados no solo saben mejor que fritos, sino que tienen menos aceite y, por consiguiente, grasa, además que conservan más el sabor y aroma.

15. Agrega la mitad de azúcar

Cuando estés siguiendo una receta, agrega la mitad de azúcar de lo que diga. Verás que el cambio en el sabor no es significativo, pero el impacto en tu salud si lo será.

 

Fuentes: Buzzfeed , Salud&Bienestar