Franz Kafka: La insólita historia que vivió un año antes de morir

Uno de los autores más importantes del siglo XX ha vivido una hermosa historia que nos deja un mensaje importante sobre los duelos y las pérdidas.


Franz Kafka es uno de los escritores más importantes del siglo XX. Es conocido por algunos de sus libros como “La metamorfosis”, “El proceso”, “Carta al padre” entre tantos otros. Sin embargo, hay un hecho muy insólito que vivió un año antes de su muerte. Esta historia nos habla de la enorme sensibilidad del escritor.

Franz Kafka vivió tal acontecimiento en 1923. Esta historia fue presenciada por Dora Diamant, amante de Kafka poco antes de que éste muriera de tuberculosis. Dora se encargó de darla a conocer. Si es verdadera o es ficción es un detalle menor, ya que lo importante es el mensaje que nos deja la misma.

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KAFKA Y EL ENCUENTRO CON LA NIÑA

Dora cuenta que un día ella y Franz fueron al parque Steglitz, en Berlín, y se encontraron con una niña que estaba llorado muy compungida. Kafka se acercó y le preguntó qué le sucedía, a lo que la niña le contestó que estaba triste porque había perdido su muñeca.

Él inmediatamente inventó una historia para explicarle la desaparición de su juguete tan preciado.“Tu muñeca ha salido de viaje. Lo sé porque me ha escrito una carta”. La niña asombrada le preguntó si tenía la carta con él, a lo que el ingenioso autor respondió que se la había olvidado en su casa pero que al otro día se la llevaría. Y asi fue: este genio literario se tomó el tiempo de escribirle cartas detalladas a la niña como si fuese su muñeca.

Kafka sabía que no era un simple juego y no podía defraudar a la pobre niña. La situación requería un gran trabajo literario. La idea que se le pasó a Kafka por la cabeza es que si las cartas sonaban convincentes, la niña podría sustituir a la muñeca perdida por una realidad diferente (falsa quizás pero en cierto modo verdadera por las leyes ficcionales).

Al día siguiente, el escritor se encontró nuevamente con la niña en el parque y le leyó la carta en voz alta: “Por favor no me llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras…». La muñeca entonces explica a la niña que necesita salir y ver el mundo, hacer nuevos amigos, conocer nuevos lugares. Por eso necesita separarse un tiempo y le promete a la niña escribirle todos los días.

Éste fue el inicio de un montón de cartas. A lo largo de tres semanas, Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña sobre las aventuras imaginarias de su querida muñeca, la cual sigue creciendo, empieza a ser su vida, conocer nuevas personas pero siempre le recuerda el gran cariño que le tiene a la niña.

Poco a poco, Kafka fue preparando emocionalmente a la niña para el momento en que la muñeca desaparecería finalmente de su vida. Tenía que presentar un final acorde a la altura de las circunstancias para que el “hechizo” no se rompiera.

EL FINAL DE LAS CARTAS

Finalmente Kafka decidió casar a la muñeca. Describió detalladamente al joven del que se enamoró, la fiesta de compromiso, el casamiento e incluso la casa donde el matrimonio vivió. Lo hizo así para que pareciera lo más creíble posible. Finalmente, la muñeca se despidió de su gran amiga.

Para ese entonces, la niña ya no extrañaba tanto a su muñeca, había cambiado de perspectiva. Las cartas habían aliviado su dolor y tristeza. Kafka le había dado otra cosa a cambio de su pérdida, la posibilidad de imaginar la vida hermosa que estaba teniendo su muñeca y el saber que el afecto entre la niña y su juguete seguía intacto.

Cuando los encuentros entre el escritor y la niña llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca nueva. Esta obviamente se veía diferente a la muñeca original. Una carta junto a la muñeca mencionaba lo siguiente: «Mis viajes me han cambiado… «.

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Muchos años más tarde, la niña encontró una carta metida en una grieta dentro de la muñeca. La misma decía: «Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente».

Muchos autores han puesto en duda la veracidad de esta historia. Sin embargo, lo importante es cómo las ficciones nos pueden transformar y dar esperanza ante hechos tan dramáticos. Así como también que en la vida nada se pierde sino que siempre el amor nos vuelve a encontrar de otra manera.

Fuente: Victoria Mac Clay

Comentarios (1)

Raúl Ernesto Angeles López

Maravilloso!!!
Tuvo hijas Franz Kafka?

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